Suspiré profundamente y tomé aire.
Los guardias, impacientes, fruncieron el ceño y carraspearon.
- Mi nombre es Naresh. - Mi relato debía comenzar así, empezando desde el principio para no trabarme en ningún punto, y sobre todo para... en fin, no cometer errores y no desvelar ninguna información relevante. - Nací en un pueblecito llamado Xaer y...
- ¡Eso no es algo que nos interese!- El oficial gruñó cual cerdo, y dió un golpe en los barrotes. - Dinos cuál es tu misión, y... y ya veremos que hacemos contigo.
El otro hombre asintió, como un mandado que era.
Suspiré, y me encogí de hombros. Mi esfuerzo por ganar tiempo no había tenido éxito alguno... Así pues, continué con mi relato, sólo que esta vez desde un poco más adelante.
- Siempre he sido entrenada en el arte de la guerra. Hace poco tiempo mi familia fue asesinada y yo me quedé en la calle.
Los dos hombres sonrieron como si la situación les hicera gracia. Negué con la cabeza.
- Como es lógico - miré mis ropas, todas ellas sucias y de cuero de mala calidad. - Me ofrecí como mercenaria al mejor postor.
-¿Fuiste aceptada?
Asentí levemente.
-¿Por quién y dónde? - me preguntó seguidamente el oficial.
Volví a suspirar. Las cosas se volvían más difíciles por momentos.
- Me contrataron en Deimos. Un hombre llamado Ghaul. - Era preferible decir la verdad, no obstante, eso emperoaba mi situación.
-¿Qué... qué era exactamente lo que quería de ti?
Me encogí de hombros.
- No sólo de mi, también contrató a dos personas más.
- Vaya... encima tienes compinches. - el oficial parecía fastidiado. Reprimí una sonrisa.
- Exacto. Una Damiah y un Jayán...
El segundón saltó de la silla.
-¡¿Un Jayán?!
Asentí, francamente divertida.
El oficial, que parecía más calmado, continuó el interrogatorio.
- Descríbelos.
Me moví algo incómoda. Supuse que era preferible acabar pronto con aquello...
- Mi primera compañera fue Gilwen... la Damiah. - Aclaré y sonreí cuando recordé a esa mujer con aires y actitudes felinas.- La conocí en Deimos, cuando me contrataron. Ése fue... nuestro primer encuentro...
No hay comentarios:
Publicar un comentario